El Camino No Elegido: Cuando El Amor y La Disciplina Divergen

Las palabras del poeta Robert Frost forman el poema más conocido del siglo 20. “El Camino No Elegido” Ha sido objeto de intensa aplicación y mala aplicación. Como dos caminos divergen el orador tiene que elegir un camino con anticipación que no puede volver luego para probar el otro. Yo no tengo el deseo de redefinir las palabras de Frost por mi propio objetivo, pero meditando en la vida cristiana debo pensar de la aplicación de este poema. El poema puede describir el proceso de tomar una decisión cuando une persona está presentada con la opción de amor o la opción de disciplina.
Como es con su poema de dos caminos divergentes en un bosque, el cristiano de hoy está presentado con dos caminos: uno de amor y el otro de disciplina, y supuestamente estas conceptos son independientes y no se pueden unir. Cristianismo cultural indica que Dios (y sus creyentes) no puede juzgar una persona porque es inconsistente con su amor. Mucha gente sabe esta discusión. Pero, no es la presentación cultural de Dios que separa estos puntos. Hay iglesias bien fundidas en la Palabra que presentan amor y disciplina como una opinión de uno o el otro. El resultado es cristianos profesados que están confundidos y oscilan entre los dos conceptos. Se les dice a los cristianos que pueden amar sin disciplina o pueden disciplinar sin amor, pero nunca los dos. Mientras que el primero resulta en un compromiso, este último resulta en una confrontación. Estos resultados están angustiasteis.
Lo que muchas personas pasan por alto en el poema de Frost, también pasan por alto en la vida cristiana. Los dos caminos no son diferentes. Robert Frost escribe, “Y ambos esa mañana yacían igualmente . . . “ No fue los caminos que hacían la diferencia porque son iguales y ni el amor ni la disciplina están separados. Aquí divergimos del poema de Frost. El amor y la disciplina no están conceptos independientes, pero una lectura cuidadosa de la palabra De Dios nos muestra que complementan uno a otro porque disciplina es nacido de amor.
En mi vida, yo he experimentado gente que me permite a continua en pecado por su ‘amor.’ También he experimentado gente que me castiga duramente y en el fin sencillamente añade la frase, “Pero te amo” sin participación en mi vida aparte de la crítica. Ninguna es una demostración de amor ni es una demostración de disciplina. Cuando estos conceptos están separados las consecuencias están catastróficas porque ninguno pastorea el cuerpo de Cristo ni lo perfecciona. En su lugar el amor y la disciplina funcionan juntos. Nosotros, como cristianos, tenemos un tiempo difícil de unir los conceptos, pero si queremos impartir el amor perdonador de Dios a otros, los conceptos deben ser unidos. El Señor Jesucristo ejemplificaba este durante su ministerio terrenal. Consumidos por un amor a Dios el Padre, Jesús fue rápido amar a la otra gente. A veces lo hizo con compasión y a veces con una reprensión por pescado según lo que justifica cada situación. Ninguna persona puede cuestionar las lealtades de Jesus ni puede dudar su amor.
Entonces, al amor y la disciplina convergen para forma una unión que tiene la inclinación para transforma vidas. Unen juntos para construir personas que están bien fundidas en nuestro Señor, bien condenadas por la palabra y el Espíritu de nuestro Señor, y bien conformadas a la imagen del Hijo de nuestro Señor. No podemos continuar viendo el amor y la disciplina como dos aspectos independientes de la vida cristiana si anticipamos a ver vidas revolucionadas por la verdad. El amor y la disciplina deben existir juntos y deben ser presentados juntos.
La foto “The Track Not Taken” es de usuario Gagan Moorthly y Flickr.