La Necesidad Por Más Cristianos Pasivos

No hay nada más conflictivo que el mensaje del evangelio. El mensaje es tan contrario a nuestro estado natural que es difícil de entender, difícil de aceptar, y difícil de ser transformado por el mensaje. El sentido social de auto-preservación, auto-motivación, y auto-santificación nacen de un sentido de autosuficiencia. Pero, es esto autosuficiencia que es en conflicto directo a un evangelio que dice es solo Cristo lo quien es suficiente. Muchos de nosotros nos han dicho que somos personas buenas y podemos conquistar lo que queramos, y con esta mentalidad tan arraigada en el pensamiento moderno, todo lo contrario a él se retrata como algo sin amor y sin verdad.
No sólo esa cosmovisión actúa como una barrera a conversión de un incrédulo a un creyente, pero también influye las vidas de los creyentes. Muchas personas están convencidas que son buenas y son persuadidas que hay algo que pueden hacer para ganar el favor De Dios. Con frecuencia, construimos nuestras relaciones con otras en la misma premisa que sugiere si hago algo bueno no sólo la otra persona me aceptará, pero él o ella esta obligado a aceptarme. Entonces, determinamos que Dios debe actuar en la misma manera y nos acercamos a él con la mentalidad de que lo que hacemos está más importante a Dios que quiénes somos en la fuerza de Cristo. Lamentablemente, lo que aprendimos es que muchos cristianos protestantes han confundido las partes pasivas y activas de la vida cristiana.
A lo largo del Nuevo Testamento aprendimos que la salvación es por la gracia a través la fe en el Señor Jesucristo (considera el bosquejo del camino romano, Efesios 2, o el libro de Gálatas). La naturaleza misma del evangelio revela dos partes de la vida cristiana. Primero es la parte activa lo que estamos activos en poner nuestro fe en Cristo. La continuación de la fe es demostrado externamente por la obediencia de la voluntad mandada De Dios.
En relación con la parte activa de la vida cristiana es la parte pasiva. Uno de las dificultades grandes para entender la vida cristiana es que la transformación interna del corazón y la mente que viene en la vida cristiana no es una obra que tenemos la capacidad de hacer con nuestras propias fuerzas. En lugar nuestra obra en el proceso de transformación es permitir la obra De Dios en nosotros.
Pablo enseña este concepto en el pasaje conocido de Romanos 12:1-2. Allí Pablo insta a los creyentes a ofrecer sus vidas como un sacrificio sobre la transformación de sus vidas. Pero, anota que el mandamiento de Pablo de ofrecernos como sacrificios vivos es en la voz activa mientras el mandamiento de transformación es en la voz pasiva. ¿Qué significa esto? Significa que Dios hace la transformación y nosotros respondimos en obediencia. Sin embargo, una mirada rápida de la mayoría de los cristianos profesos revela que la vida cristiana típica está vivida de manera opuesta. Muchas intentan hacer la obra De Dios por transformar sus propias vidas en la condición que Dios va a aceptarlos. Entonces, muchos cristianos tratan de estar cristianos activos y al hacerlo, han transformado el evangelio del Señor a una salvación por obras. Cómo hemos confundido el mismo evangelio que Cristo vino a predicar!
La santificación de un cristiano es un proceso, un proceso que requiere tiempo, humildad, y sumisión. No podemos esperar ser transformados de la noche a la mañana, pero también no debemos contentos en nuestras deficiencias. Entonces, debemos reconocer la transformación es un evento más grande que podemos hacer con nuestra propia fuerza. En lugar, requiere la obra De Dios en nuestras vidas. Existe una gran necesidad de cambiar perspectivas que maximiza la obra de Dios sin la minimización de nuestra responsabilidad. En este sentido, necesitamos más cristianos pasivos.

Photo “Are You One In the Stream of the Holy Spirit” courtesy of user Maltz Evans and Flickr.