Un evangélico que acepta el evangelio de la prosperidad

Defensores del evangelio de la prosperidad son blancos fáciles de atacar. Su mensaje solo tiene un atractivo emocional y falta una base necesaria del alfabetismo en las Escrituras que es necesario para tener una base firme. Como un bibliotecario que cree en la inerrancia y la suficiencia de la Escritura, no tengo ningún problema con el rechazo rotundo de ese evangelio. Pero, en el medio de un tiempo difícil, un pensamiento perturbador entró mi mente y un reflexión más profundo reveló algo aterrador: Estoy más cerca al evangelio de la prosperidad que quiero admitir.
El aspecto más perturbador del evangelio de la prosperidad es el tema que eleva el yo sobre Dios. Esta enseñanza penetra todo los aspectos de la vida cristiana. Tony Evans demuestra este punto en su libro Kingdom Prayer cuando indica que la oración es solo “el mundo dando permiso al cielo para intervenir” (pagina 18) (1). Con esto tipo de pensar, la oración no es una admisión de nuestra necesidad por Dios, pero está transformada en la necesidad De Dios por nostros. Evans dice, esencialmente, que Dios necesita nuestro permiso para hacer cualquier cosa. Es un producto de pensamiento defectuoso que pone los hombres sobre (o igual) con Dios.
Sin embargo, un examen adicional de esta manera de pensar se va más allá, de un sugerencia que Dios nos necesita y obliga a Dios a nuestra voluntad. Considere las palabras de Joyce Meyer, quien dice, “No sea enojado porque tu vida no es como quieres cuando no hiciste lo que debería haberlo hecho para obtener el resultado deseada” (2). Existe una mentalidad que ‘hacemos’ para ‘recibir.’ Es preocupante porque sugiere que Dios es obligado a darnos que queremos porque oramos hoy, estudiamos nuestra Biblia, o hicimos un hecho bueno.
T.D. Jakes diría a las personas, “Alaben a Dios con crédito” para significar que alabamos a Dios ahora, Él va a cumplirlo más tarde (3). Más que una salvación basada en las obras, este mensaje enseña derecho  que deniega el mensaje de la cruz. El resultado es mundanería que el mundo quiere llamar devoción.
Por razones obvias, debemos rechazar esta teología. Yo rechazo esta teología, y creo que los lectores de este blog ya la rechazan también. Pero, a veces, vamos peligrosamente cerca a la línea. Hay tiempos, durante el medio de mis oraciones, cuando yo migro a la mentalidad misma de las personas que predican este evangelio falso. Estoy avergonzado de admitir lo fácil que es para mi pensar  que el Señor debe contestar mi oración porque hice algo previamente o porque debe tener ‘crédito’ con Él que me da derecho a una respuesta positiva.

Esta tendencia subraya la necesidad que tenemos para ser recordados de nuestra depravación. Existe un abismo grande entre la santidad de Dios y la pecaminosidad, pero tenemos la tendencia de minimizar el abismo. En exaltar el hombre y dominar a Dios, el hueco que Jesus cerró entre Dios y nosotros es mínimo. Así que, para confundir la propensión vivir por el evangelio de la prosperidad, debemos entender quien somos, quien es Cristo, y quien somos sin Cristo. Solo entonces podemos mover más allá que un evangelio que es centrado en el hombre a uno que es centrado en Dios para glorificar a Él y disfrutar a Él.

(1) Entiendo que algunas personas van a tener un problema que puse a Tony Evans en el mismo grupo de los predicadores de este evangelio falso; es posible que están correctos. Yo se que su vida incluye tiempo de sentarse abajo de las enseñanzas de un seminario bueno. Pero, la experiencia que tengo con él a través de sus escritos y enseñanzas son muy similares al evangelio de la prosperidad y la inclusion de él en este artículo refleja esta.

(2) La citación viene de un sermon se llama “Don’t Blame,” uno de los muchos sermones disponibles en YouTube. Pero, porque estoy preocupado con sus enseñanzas, tomé la decision de no dar un enlace al mensaje.

(3) Come Joyce Meyer, los sermones de T.D. Jakes están disponibles en YouTube también, y esta citación viene de un sermon titulado “It’s Still Mine.” Pero otra vez, tomé la decision a no citarlo aquí.

La foto “Steps to Heaven” es de usuario Visit Lakeland y Flickr.