La mayordomía de su testimonio

Mayordomía es una palabra fascinante. Es llenada de poder, pero este poder está socavado por nuestra aceptación limitada y nuestra aplicación limitada de la palabra porque con frecuencia solo utilizamos la palabra para describir el dinero o el tiempo. Sin embargo, la extensión de la palabra es más que profunda y se entra en el reino de lo potente y convincente cuando consideramos su significado. Sencillamente, significa la administración de algo, pero cuando la aplicamos a la vida cristiana, la palabra indica “la administración del propósito salvador de Dios” (1). Por lo tanto, cuando Pablo revela que él es un mayordomo, llega con gravedad y seriedad (1 Corintios 9.17; Efesios 3.2).
Entonces, la mayordomía comunica un nivel de sinceridad y solemnidad que va más allá que un individual para extender más a un impacto en el reino de Dios. El concepto se extiende más allá que nuestro dinero y tiempo y impacta cada parte de nuestro ser. Si mayordomía es una inflexión seria en la vida cristiana, ¿qué es el significado de esto por nuestro testimonio? Si somos llamados a ser mayordomos al evangelio por la gloria de Dios, ¿También significa que debemos guardar nuestro testimonio?
Nuestro testimonio tiene la propensión de atraer o detraer del testimonio por el evangelio. Ciertamente, nuestro testimonio no anda aparte del Espíritu Santo para traer a una persona al punto de la salvación, pero es algo considerado en la evaluación de una persona cuando evalúa la veracidad y la confiabilidad del mensaje del evangelio. Además, un testimonio legítimamente administrado puede impactar nuestra relación con otros creyentes porque es un implemento para evaluar nuestra veracidad y nuestra confiabilidad también.
Confeso que estoy abrumado cuando considero la profundidad de ese compromiso a Cristo. La mayordomía del testimonio inicia un estilo de la vida como lo siguiente:
  • Responder como Cristo y hacía a la gloria de Dios en las áreas agradables de la vida.
  • Responder como Cristo y hacía a la gloria de Dios en las áreas desagradables de la vida.
  • Responder como Cristo y hacía a la gloria de Dios cundo no respondimos correctamente en las previas circunstancias (significa que respondemos equívocamente, nos arrepentimos con un humildad como Cristo).
Un testimonio legítimamente administrado lo hace necesario que llevamos a Cristo y seguimos a él en todas las circunstancias.
Una tarea tan desalentadora no puede ser cumplida con su propia fuerza, ni debe ser cumplida con su propia fuerza. Primeramente, por sus implicaciones y su extenuación, la mayordomía de un testimonio requiere nada menos que la obra de Dios en la vida, y por lo tanto indica una dependencia en el Espíritu Santo. Más, el Señor  nos ha dado el regalo de la amistad cristiana para rodearnos con gente que puede mantener accontabilidad, pero por la profundidad de esa relación los amigos pueden hacerlo con un amor piadoso.
Nuestros testimonios definan quien somos en los ojos de otras personas, y con frecuencia definen su vista del cristianismo (entonces, como miran a Dios también). Más que esta carga seria, nuestros testimonios son regalos de Dios, y como otros regalos, debemos disfrutarlos, reconocer su preciosidad, y atenderlos. Con frecuencia, está dicho que las acciones hablan más que las palabras, pero ¿Cuánto más importante es el moment cuando las palabras y las acciones andan juntos?

(1) Spiros Zodhiates, The Complete Word Study Dictionary: New Testament (Chattanooga: AMG Publishers, 2000). #3622

La foto es de usuario Bureau of Land Management y Flickr.