El plan de Dios para las redes sociales

Desde su principio, por el consumidor la red social ha existido para atravesar las distancias largas, conectando a personas que no pueden conectar en otras maneras. Más que email, la red social fue una plataforma para compartir las historias, las fotos, y la vida en una manera rápida y informal. Cuando cambió la red social, las razones de usar la red social han cambiado también, o están más numeroso ahora. De encontrar compañerismo, formal o informal, a sembrar discusiones o discordia más profundo, la red social es un implemento complejo que puede mejorar o estorbar la vida.
Durante el último año, muchos artículos han escrito sobre el ingeniería de la red social para capturar más atención y tiempo de la gente. Por ellos, este es márketing básico porque aumenta el acceso de la plataforma social a la vida de una persona, y produce más ingresos. Pero, por el consumidor, crea una realidad falsa, una productividad falsa, y una percepción falsa. Esas ramificaciones deben compeler una evaluación de nuestro uso de la red social, y la palabra de Dios nos dirige a dos principios importantes que deben determinar como usamos la red social.
Santiago escribe, “Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces . . . “ (Santiago 1.17). Pocas se atribuirían este versículo a la red social. Pero, como creador, la red social no estaría disponible sin el permiso del Señor. Entonces, porque es algo de Dio, debemos considerar su bondad. Lamentablemente, como humanos, tenemos la tendencia de inhibir todos los dones buenos por distorsionarlos por propósitos que no están buenos. Pero, reconociendo que hay aspectos beneficiosos, debemos considerar lo que están, apoyando los beneficios mientras suprimiendo los efectos negativos.
Este punto solo no puede guiar nuestro uso de la red social. Los aspectos beneficiosos sons cosas subjetivos, regulado por motivaciones y deseos personales. Pero, Pablo ofrece más consejo, instando a los creyentes, “Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios” (1 Corintios 10.31). Este principio llega en el medio de un debate contemplando lo que es permisible. La declinación de Pablo es sencillo: hace lo que glorifica o honra a Dios. Podemos aplicar este principio a nuestro uso de la red social también. Pero, no solo puede determinar si debemos usarla o no, pero también como la usamos por nuestras vidas. Ya sea publicar fotos, compartir opiniones, o corregir los malentendidos de teología de otras personas, la pregunta que debemos preguntarnos, “Cuando la usamos, ¿Estamos glorificando a Dios?” En realidad, antes de hacer un clic para compartir cualquier cosa, esta es la pregunta que debemos preguntarnos.
Lamentablemente, la gente tiene la tendencia de usar la regla de cualquier-beneficio. Esta regla declara que si algo tiene cualquier beneficio, debe ser aceptado y incorporado en la vida. Sin embargo, la mejor pregunta no es si algo tiene un beneficio, pero tiene el beneficio correcto? Debemos considerar si los beneficios pesan más que los negatividades o es algo que ofrece ayuda o obstáculo a la vida. Cuando consideramos la red social, no puedo contestar esta pregunta para ustedes. Solo ustedes saben como utilizan la red social y si lo hacen según principios piadosos. La única cosa que puedo ofrecer es una nota de precaución, anotando qué tan rápido las redes sociales pueden tomar el control de la vida si el motivo de utilizarla es orientado al hombre, no orientado a Dios.