Living for the Glory of God ~ Vivir para la Gloria de Dios

No debemos etiquetar la adicción como una enfermedad

La biología de los humanos es fenomenal. El descubrimiento del ADN solo se cambia increíblemente cómo entendemos la humanidad. Sin embargo, lo que debe acercarnos a Dios ha sido explotada para alejarnos de Dios.  Estos días todo es acerca de la biología de una persona. ADN, sistema de circuito del cerebro y otros aspectos biológicos se identifican como las causas fundamentales de quiénes somos y qué hacemos. Se informa que resultan de cómo nos comportamos, las enfermedades que tenemos, y aún nuestras inclinaciones.
Entre la lista las ofensas que Biología se encuentra responsable es la adicción. Adicción ahora es etiquetada como una enfermedad, y porque es el resultado de la composición química, el individuo ya no tiene la capacidad de vencerla. La teoría presentada frecuentemente es que hay desequilibrios en el cerebro que causan la adicción. Desafortunadamente, parece que la mayoría vienen a esta investigación con un sesgo hacia esto sin considerar si tales diferencias son la causa o el resultado de la adicción. La distinción es fundamental y las consecuencias del etiquetado falso son catastróficas. Por lo tanto, es esencial que evaluamos nuestros criterios para el etiquetado de la adicción como una enfermedad. En cambio, debemos eliminar esta etiqueta y reemplazarlo con algo mucho más influyente.
En medio de la preocupación por los métodos científicos a la etiqueta de adicción como una enfermedad, la discusión actual nos obliga a considerar también las implicaciones sociales de la etiqueta. Desafortunadamente, por etiquetar adicción como una enfermedad, hay tres aspectos que deben considerarse:

  • Quita control: Primero, cuando la adicción se clasifica como una enfermedad quita control. Porque se considera una cuestión biológica, la indicación es que un individuo no tiene la capacidad para controlar quiénes son, lo que son, y lo que hacen. Para la adicción, es simplemente quien la persona es y no hay nada que él o ella puede hacer para controlar este aspecto.
  • Quita responsabilidad: Además, cuando se retira el control, se retira la responsabilidad también. Razonamiento humano sugiere que si una persona falta la capacidad de controlar cualquiera de estos factores, también no tiene la responsabilidad de llevar las consecuencias de estas acciones. Esto se convierte en una gran excusa para muchas personas abusar de lo que desean sin tener las responsabilidades por las decisiones.
  • Quita la esperanza: Por último, la etiqueta de la adicción quita la esperanza de una persona. Porque no hay control, uno no puede esperar el vencimiento de la adicción y debe continuar por la vida con su adicción. Suprime la esperanza y lo sustituye por complacencia.

Las consecuencias de etiquetar la adicción como una enfermedad son debilitantes.
Etiquetando adicción como una enfermedad tiene consecuencias graves y por lo tanto requiere que hagamos algo diferente. Sencillamente, lo único que puede hacer es enfrentar y conquistar con el evangelio. Usando el evangelio para enfrentar adicción nos permite hacer lo siguiente:

  • Restablecer el Control: El evangelio indica que las personas tienen el poder para conquistar el pecado y sus consecuencias destructivas. Concretamente, el evangelio no da al hombre el poder para vencer la adicción, sino más bien, entrega el control a Dios para superarlo.
  • Restablecer la responsabilidad: Adicionalmente, el evangelio reconoce la responsabilidad de sus propias decisiones. Sin duda, este aspecto del evangelio es difícil y muchos desean de evitarlo, sin embargo, la aceptación de responsabilidad provoca crecimiento y permite la restauración. La falta de responsabilidad genera una sociedad complaciente, una cultura indiferente e inmoral, mientras que el evangelio genera una cultura compasiva, perdurable y creciente.
  • Restablecer la esperanza: Finalmente, el evangelio trae esperanza. Es una esperanza de superar algo tan debilitante como la adicción. También va más allá, porque trae esperanza no sólo de satisfacción en esta vida, pero satisfacción en una vida eterna.

El evangelio ofrece una solución en el mundo secular ha sacado la solución. Por lo tanto, lo mejor para ofrecer a los que luchan es el mensaje de Dios y la salvación a través de su Hijo.
Quitando la etiqueta de enfermedad de la adicción no es un acto insensible, pero en cambio está destinado a ser un acto de amor por que alentamos a otros. De ninguna manera debemos minimizar la lucha que las personas tienen con la adicción. En cambio, llegamos a su ayudante por compartir la verdad del evangelio. El proceso puede ser lento y difícil, y sin embargo, el enfoque no es sólo la restauración de una vida física, sino la redención de una vida espiritual. Por lo tanto, mientras que el mundo es rápido para aplicar etiquetas, negar la necesidad de un Salvador y busca independencia, tenemos que infundir nuestra cultura con más del evangelio, no menos.

La foto “Addiction” es de usuario C.P. y Flickr.

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