Living for the Glory of God ~ Vivir para la Gloria de Dios

Para quedarse o ir: La batalla de un misionero

Ha llegado el momento de irnos. En pocos días volveremos a decir muchas despedidas, inseguros de cuándo podríamos volver a ver a los queridos (o si volveremos a verlos). Dejamos nuestra cultura de origen y volvemos una vez más a nuestra cultura anfitriona. Esa es la naturaleza de lo que hacemos y estamos bien con esto porque reconocemos la llamada de Dios a la obra de Dios. Con este tiempo en los Estados Unidos llega un momento para observar, reflexionar y considerar. Anteriormente, compartí varias observaciones sobre las tendencias culturales de nuestra nación (puedes leer ese artículo por hacer un clic aquí). A pesar de esas preocupaciones, puede ser muy tentador permanecer, abandonando nuestras obligaciones en el extranjero para que podamos continuar una vida que podría considerarse más cercana a lo que estamos acostumbrados.

Hay seis facetas para nuestra comunidad en los Estados Unidos que hacen una propuesta sea razonable.

  1. Confortes creados: El aspecto más obvio es la comodidad por la que vivimos en los Estados Unidos. En nuestro país de servicio, ciertamente no hemos abandonado tantas comodidades como otras y vivimos muy bien. Sin embargo, hay conveniencias que ayudarían a simplificar algunas de nuestras responsabilidades.
  2. Confianza cultural: Debido a que la mayor parte de nuestra existencia se gastó aquí, ya poseemos capacidades que nos permiten navegar libremente por sistemas culturales como el bancario o el médico.
  3. Construcción Comunal: Las relaciones y rutinas ya se habían establecido una vez. El resultado es que nos movemos libremente dentro de grupos en los que teníamos lazos e intereses comunes– bien o mal, el resultado es que estábamos cómodos y no había necesidad de salir afuera de este para la interacción o para llegar a las personas.
  4. Crisis comunitaria: El estado actual de la comunidad requiere una necesidad deministerio. La gente está dividida y la gente está lastimando. Reconociendo esto, es fácil ser arrastrado por esa necesidad de volver a una cultura en la que creemos que Dios podría usarnos para ayudar.
  5. Iglesia Colegiada: No estamos tan engañadosque pensamos que entrar en una iglesia ya existente es más fácil que comenzar una donde hay nuevos creyentes;  pero es fácil a mirar a las iglesias que ya existen y creer que tenemos habilidades más adecuadas para eso que la plantación de iglesias.
  6. Confidantes más cercanos: Por último, la razón más obvia es que nuestros confidentes más cercanos permanecen en los Estados Unidos.

Tal vez soy más autoindulgente que otros misioneros, pero parecería que cualquiera de ellos podría permitir a un misionero racionalizar una necesidad/querer quedarse. Ciertamente, pueden ser un factor que contribuye, en combinación con otras racionalizaciones, que hacen que la mitad de los misioneros no regresen al campo misionero después de su primer mandato.

Personalmente, estas son razones convincentes para permanecer en nuestro país de origen, los Estados Unidos. Sin embargo, tal respuesta no trae la paz y el consuelo que proviene de estar en la voluntad de Dios, sin mencionar que sería desobediencia. No escribo esto simplemente para compartir lo fácil que es convencerme para quedarme, sino más bien arrojar luz sobre la batalla que los misioneros pueden enfrentar durante su despojo. Para nuestra familia, a menos que se produjera alguna circunstancia imprevista importante, no ha habido duda de nuestro regreso. Fue sorprendente, sin embargo, lo fácil que es envidiar, desear y satisfacer una necesidad en los Estados Unidos; pero Argentina es nuestro hogar y esperamos nuestro regreso muy pronto.

La foto es de usuario Raul Taciu en Unsplash

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